Raúl Centeno Pallón, Guardia Civil, 24 años, ha pasado a engrosar la más trágica estadística de nuestra democracia: la lista de asesinados por ETA.
Este agente, o más bien este chico, que tenía la misma edad que yo, pasará a la memoria colectiva de este país simplemente como uno más de los casi ya mil muertos de ETA y por ser el primer agente asesinado después de la ruptura de la tregua.
La noticia de la muerte de Raúl me ha entristecido e indignado como nunca. Imagino a sus padres, a sus amigos, a su novia... para nosotros Raúl sólo ha sido un rostro más por el que llorar y pasar unos momentos de tristeza pero ellos no lo recuperarán nunca.
Al hilo de estos trágicos acontencimientos, mi pesadumbre me llevó a recordar la canción
Otro Muerto, de
Mecano:
"yo no sé, ni quiero, de las razones que dan derecho a matar; deben ser la ostia porque el que muere no vive más, no vive más".
Todo ello me ha hecho reflexionar mucho a cerca de cómo debemos abordar la lacra de ETA. ¿Invitando a los terroristas a que participen en las instituciones democráticas a través de ANV, PCTV, Batasuna, etc...? ¿
Dialogando con ellos? Parece ser que el autista de Zapatero en casi 4 años aún no se ha dado cuenta de con quién está tratando que incluso llegó a decir que Otegi era un
hombre de paz.

El año pasado los compañeros de Nuevas Generaciones de Castilla y León idearon esta campaña sobre el diálogo con los terroristas pero el partido la retiró por considerarla demasiado agresiva. Una pena que no se difundiera porque refleja muy bien la crueldad y la falta de escrúpulos de los pistoleros de ETA y la postura que todos deberíamos adoptar ante ellos. Si ellos son despiadados y sanguinarios, nosotros debemos plantarles cara de forma contundente y sin fisuras.
Imagine que su padre, madre, hijo, hermano, novia o el ser humano que más quiere en este mundo es asesinado por los terroristas. Cierre los ojos y piénselo bien. Imagine que esa persona nunca más va a volver porque alguien que quiere que su comunidad autónoma sea un país independiente le ha matado para conseguir ese fin. Llore, tiemble y sufra por un momento lo que le supondría esa pérdida y quizás llegue a comprender una décima parte del dolor que están soportando los familiares de Raúl. Haga este ejercicio y quizás cambie su forma de ver el terrorismo.
Ahora imagine qué tipo de ser humano es el que se levanta por la mañana y mientras desayuna decide que durante el día va a colocar una bomba en una cafetería o le va a pegar un tiro en la cabeza al primer Guardia Civil que le pase por delante. Eso no es un ser humano ni nada que se le parezca. Y, estando en democracia, ¿debemos permitir que este tipo de escoria pueda pasear por la calle y lleve a sus hijos al colegio como si de ciudadanos normales se tratase?

Dijo Aristóteles que
el hombre perfeccionado por la sociedad es el mejor de los animales; pero es el más terrible cuando vive sin ley ni justicia. Pues bien, en la Grecia del propio Aristóteles, los ciudadanos "peligrosos para el bien común" eran condenados al
ostracismo, es decir, expulsados de la polis por diez años. En la actualidad, hay países democráticos occidentales que siguen aplicando la
pena de muerte con un amplio apoyo de sus ciudadanos (Estados Unidos o Japón, sin ir más lejos) y otros como Holanda siguen manteniendo la
cadena perpetua.
ETA debe ser erradicada de raíz y ello pasa necesariamente por
anular a sus miembros. Una de dos: o
desaparecen misteriosamente a lo GAL o reformamos el sistema penal para poder condenarles a
cadena perpetua. Personalmente me inclino más por la segunda opción ya que, además de generar una mayor seguridad social y jurídica, haría que el terrorista fuera consciente durante toda su vida de las atrocidades cometidas y pagara consecuentemente por ello.
Sigo diciendo que dudo mucho que pueda existir un fin resocializador de las penas para terroristas, asesinos, pederastas y violadores.
En cualquier caso, la guerra sucia contra el terrorismo siempre ha existido. ¿Nadie recuerda ya el famoso "suicidio" en la cárcel de los Baader-Meinhof? Nunca más se volvió a saber de ellos. Igual a ETA le sentaría bien un suicidio colectivo de sus presos. Por ellos si que no lloraría.